El concejo cerrado de Patricia Juárez, perdón, de Castañeda
Si no eres solidario, no entras
Se está violando la ley orgánica de municipalidades, y la ley interior del Concejo metropolitano, la cual señala explícitamente que las sesiones de Concejo tienen carácter público
En el presente año he asistido al Concejo Metropolitano en dos oportunidades: los jueves veintiuno de mayo y cuatro de junio. Si hay algo que considero de suma relevancia mencionar, es el maltrato sistemático hacia los vecinos y vecinas de Lima que deseamos ser partícipes de las sesiones metropolitanas por parte de la administración edil actual al impedirnos el ingreso.

La juárez y el yellowman
Como es de conocimiento público, durante la gestión anterior, sí, la de Susana Villarán, bastaba con mostrar tu DNI y llenar tus datos en una hoja que se te facilitaba en la puerta principal para poder acompañar a tu alcaldesa y sus regidores en plena sesión. Las cosas ahora han cambiado. Una semana antes de asistir al Concejo me acerqué a preguntar si los mecanismo de ingreso no habían sufrido alguna alteración y me dí con la sorpresa que en efecto, ya no eran como antes. Los porteros me indicaron que debía ir a la Gerencia de Participación Vecinal (GPV) a pedir información al respecto ya que ahí no me podían facilitar más datos sobre la entrada a la Municipalidad. Mi primera impresión fue de decepción. Luego de consultar con algunos amigos que trabajaron en dicha gerencia anteriormente y terminaron confirmándome que en la GPV no veían ese tipo de asuntos, me entristecí aún más. Sin embargo, no pararía hasta estar frente a frente a Castañeda.
Finalmente, culminé ingresando por medio de un regidor que amablemente me puso en lista. ¡Increíble! Ahora debían estar “en lista”, tal cual como sucede cuando vas a un tono u otro lugar de divertimento, pero el detalle en este caso era que mi petición se daba para acceder a un espacio que se supone tiene que ser público y abierto. Mi indignación rebasó cuando a pesar de haber llegado en ambas fechas una hora antes de que inicie la sesión, literalmente, el portero comenzaba a llamar de las listas que le acaban de alcanzar y para mi mala suerte nunca estaba la del regidor con quien venía. O sea, había sido el primero en la fila y el último en ingresar. Claro, porque al final terminé participando de la sesión, pero luego de la intervención verbal no solo de este regidor, sino incluso también de otra regidora que en la segunda oportunidad me ayudó a entrar. ¿Acaso las sesiones de Concejo se habían convertido en clandestinas? No lo entendía y créanme que hasta el momento no le encuentro justificación.
Ya en el segundo nivel del salón de actos, por fin entendí a qué tanto le temían los solidarios. ¡Castañeda apenas se quedaba en sesión cuatro minutos! No exagero. Grabé cuanto pude y hoy en día hay un video circulando en la redes que subí para confirmar eso que muchos regidores denunciaron: el hecho de que nuestro alcalde solo asista para tomar lista y luego termine asumiendo el mando la Juárez, mi no querida teniente alcaldesa. No obstante, aquí hay algo más grave y es la violación de la ley orgánica de municipalidades, así como del reglamento interior del Concejo. Estas normas establecen que las sesiones son de carácter público. En términos simples, no hay derecho a que se nos censure.
A Castañeda, naturalmente, no le importan los limeños y limeñas. Le llegan altamente las políticas de transparencia y datos abiertos. No contento con no permitirnos el ingreso al Concejo ha quitado el par de televisores situados en la Plaza Mayor y ha anulado Lima TV, medios que nos permitían ver las sesiones en vivo en la calle y en la web, respectivamente.
De nosotros depende el que no se nos continúe vulnerando como los ciudadanos que somos. Sin embargo, primero es crucial el ser conscientes de la clase de político que Castañeda es.
Para que no quede dudas, aquí está el video que le grabé a mi señor alcalde. Apenas cuatro minutos se queda en la sesión de concejo.